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PARTO EN CASA - Versión para impresión

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RE: - AngelicaVillafu - 24-08-2004 09:57 PM

Estoy en la semana 42 y pretendo tener a mi bebe eb casa con el paoyo de mi esposo, no tengo partera y no confio en el ginecologco, podrian darme al gunos consejos ( he tenido algunas contracciones sin dolor durante la noche desde hace 3 dias pero aun no siento las contracciones fuertes que consejo me pueden dar???') angelica


RE: - Anonymous - 25-08-2004 05:03 AM

He visto a muchas mujeres tener bebes en la casa en compania de sus esposos sin parteras, asi que si se puede. Pero si este es tu primer bebe trata de buscar una partera para estar segura que todo este bien, ya estas a punto de dar a luz. Pero si decides tenerlo solo con tu esposo, ten mucho cuidado, camina, relajate y deja que tu cuerpo lo que Dios le programo que hiciera. Puja despacio cuando la cabeza este coronando, el cordon lo puedes cortar cuando deje de pulsar. Poniendo el bebe al amamantar seguido el parto ayuda que la placenta sea expulsada. Te deseo lo mejor y que Dios los cuide y los guie. Por favor dejame saber como vaya todo. Chao


RE: - AngelicaVillafu - 25-08-2004 05:03 PM

Agradesco mucho tus consejos, y trataremos de seguirlos, este es mi sexto bebe, todos fueron de parto natural hasta el quinto, ya que el dr. que nos atendio al igual que muchos traen un ritmo muy acelerado y pareciera ser que lo unico que les interesa es sacar al bebe lo mas pronto posible, este dr no sugirio que lo mas recomendable era la cesarea, y nosotros por no saber mas sobre el parto en casa acedimos a la cesarea.

Estamos concientes de esta situacion sin embargo confiamos como bien tu lo dices en el creador de este formidable cuerpo, por eso son muy importantes tus consejos que nos puedas al respecto.

muchas grs.

saludos. angelica [img]images/forum/icons/icon_biggrin.gif[/img]


RE: - Anonymous - 25-08-2004 09:53 PM

Hola todos y todas,

Vivo en Barcelona y espero un bebe para finales de noviembre. Estoy muy desanimada en mi busqueda de un acompanante (comadrona o ginecologo) para un parto natural (sin monitoring continuo, intravenosa fija, hormona acceleradora de contracciones ni peridural).

He visitado ya varios medicos pero ningun sabe que mi cuerpo es mio, aunque ellos tengan mas conocimientos teoricos. Quieren que obedezcas como un nino pequeno y no dan consejos racionales (ejemplo: dieta extricta despues de dos meses de nauseas agudas con 3 kilos de perdida de peso!).

Si alguien sabe de una persona valida, respectuosa y competente en caso de dificultad, me haria un gran favor.

Muchas gracias
Esther


RE: - Anonymous - 26-08-2004 05:39 AM

AngelicaVillafu
Wow, seis bebes! que envidia (de la buena). Yo soy la "anonima" que te respondio. Entonces ya me doy cuenta que tienes experiencia lo que posiblemente signifique que todo saldra de lo mejor. Entiendo mucho tus comentarios sobre los doctores, quieren hacerlo todo cuando a ello les da la gana, se la pasan mirando mas el reloj que a la futura mama. Yo tuve uno de esos que aunque la pase muy bien en el parto de mi hijo, ahora que estoy estudiando he aprendido que dada a la episiotomia que el me hizo durante el parto, ahora el riesgo de rajarme mas con mis otros hijos e hijas es mucho mas alto. Que disilucion. Pero bueno, yo confio en El todopoderoso.
No se si le has dado pecho a tus otros bebes, pero yo vivo en los Estados Unidos y estudie la lactancia, donde me ensenaron que despues de tantos bebes puede ser que el proximo no coja la leche suficiente dado a muchas cosas que no me recuerdo ahora (he he). Una de mis companeras tuvo ese problema con su quinto hijo el cual a los siete meses parecia un bebe de tres meses. Por eso te aconsejo que busques a una doctora de lactancia para que te ayude porque despues que pase no hay remedio para el bebe aunque le des comida solida u otro substituto. Otras sugeriencias que dio mi profesora fue darse masajes en el seno mientras el bebe esta amamantando, o darle el pecho casi inclinada hacia delante para que los senos caigan y la fuerza de gravedad haga bajar la leche. Te deseo otra vez lo mejor y dejame saber como te va en el parto. Mi nombre es Yasmel.

Puedes visitar mi pagina web a:
http://homepage.mac.com/yasmel/


RE: - MariLuz - 26-08-2004 01:55 PM

Hola anónimo de Barcelona, te recomiendo que entres en contacto con: <a href="http://www.nacerencasa.org/" target="_blank" target="_new[/img]http://www.nacerencasa.org/</a>

seguro que ellos saben decirte qúién te puede ayudar en Barcelona.

Un saludo. [img]images/forum/icons/icon_biggrin.gif[/img]


RE: - Pili - 26-08-2004 05:12 PM

Hola Angelica! ¡Felicidades por tus hijos!!!

Yo también te deseo lo mejor a ti , a tu esposo y a los hermanitos y ya que preguntas, yo opino que la ayuda y el consejo de una comadrona os haría mucho bien y sobre todo que estubiera presente en el parto, claro y que pudiera controlar el estado de vuestro bebé y el tuyo, aunque quizás ahora es algo tarde y no sé si alguien estaría dispuesta ...

Estoy de acuerdo en que el proceso del embarazo y el parto es un hecho natural y no una enfermedad, pero a veces pueden surgir problemas, para que nos vamos a engañar, no pretendo asustarte, estoy segura que soys conscientes y ya lo habreis asumido , pero pedir ayuda no es ningun acto de irresponsablilidad si se le pide a la persona adecuada, no sé si estais en España, pero aquí hay buenas comadronas profesionales que atienden partos en casa.

Ya nos contarás

Bien, mucha suerte y salud!

Recibid un montón de besos. [img]images/forum/icons/icon_wink.gif[/img]


RE: - Anonymous - 26-08-2004 08:56 PM

Habéis pensado en el riesgo de un parto natural después de una cesárea?Lo que he leído hasta ahora es que hay riesgo de que donde se hizo el corte para la cesárea en el utero puede que se abra durante un parto natural.
No quisiera asustarte, ya que tu sabes de tus riesgos más que nadie, pero sería aconsejable que tuvieras por lo menos a una comadrona contigo.... por si acaso.
Igualmente te deseo lo mejor! que disfrutes! besos.


RE: - Francesca - 26-08-2004 11:43 PM

AQUÍ HAY UN EJEMPLO DE PARTO EN CASA. Es largo pero seguro que el posparto no es tan doloroso como cuando te extraen el bebé con fórceps, con episio, con cesárea...

El nacimiento de Tygo.
Por Eugenie van Ruitenbeek.


El miércoles 31 de diciembre por la noche a nuestros vecinos se les ocurrió empezar la fiesta poniendo música a todo volumen hasta el amanecer, así que yo no dormí ni un instante. No me molestó, pasé la noche tumbada en la cama, con las manos en mi tripa, sintiendo como se movía mi precioso bebé. Mi querido esposo roncaba a mi lado y mi hijo mayor también dormía. Yo no podía dejar de sonreír. ¡Que mujer tan feliz soy!.
El jueves por la mañana empecé con contracciones suaves y me emocioné. Las iba a sentir otra vez. ¡Ansiaba tanto tener un parto natural, volver a introducirme en el profundo y misterioso océano de las contracciones, invitada a sumergirme en lo más profundo de mi cuerpo y mirar en mi útero para ver los poderosos movimientos, la apertura de mi cervix, las amables contracciones que empujan al niño hacia fuera!. Así sentí las contracciones durante cuatro horas con Jesse, hace 4 años y medio, antes de que aquellos horribles cabrones decidieran que yo no progresaba y que yo les permitiera cortarme para arrancar a mi bebe de mi interior, interrumpiendo este maravilloso proceso de apertura.
Así que me sorprendió y me extrañó un poco empezar a sentir dolor con las contracciones. Por un momento pensé que no sabía que hacer con ellas. "¿Porque? ¿Que esta pasando?" Me pregunté a mi misma. Y entonces descubrí que aun no tenía ganas de que se terminara este embarazo. "Lo he disfrutado tanto, que aun no estoy preparada para que finalice" le dije a Jan. El me leyó el poema que una de vosotras había enviado a la lista "Estas últimas horas" y yo empece a llorar. Entonces noté que mi energía regresaba, la tristeza desapareció lentamente y con su disolución las contracciones uterinas volvieron a ser redondas y llevaderas de nuevo.
El ambiente en nuestra casa era relajado y ligero. Todos estábamos contentos. Jesse, mi hijo, se había ido a jugar a casa de un amigo, Jan y mi amiga Klaske estaban en casa conmigo Sobre las dos de la tarde las contracciones se hicieron más y más fuertes y el segundo reto de este viaje surgió.
Para mi sorpresa, Jan y Klaske empezaron a hacerme preguntas durante cada contracción. "¿Quieres beber algo? ¿Puedo ayudarte en algo?" Yo no daba crédito, les pedí que no me hablaran porque tenía que centrarme en mi cuerpo durante cada contracción. Y ellos dijeron, "ah! sí, perdona" y siguieron igual. Yo les hacía gestos con la mano una y otra vez y ellos se callaban a mitad de la frase. En algun momento me eché a llorar, y a suplicar: "Por favor, no me habléis durante la contracción". Yo estaba perpleja al ver que no conectábamos para nada. Ellos también estaban sorprendidos por el mismo motivo. Probablemente aun teníamos que aprender como conectarnos durante el parto.
Me metí a la bañera, genial. Después regresé al dormitorio. Las contracciones me volvieron a doler. "Bueno, aquí hay algo que requiere mi atención" pensé. Y me sumergí otra vez en mi interior. Me encontré con que una parte de mi misma que estaba muy muy enfadada. Era la parte sexual, la tigresa, la bestia salvaje que habita en mi. Quería sentirse viva y salió en ese mismo instante. Me levanté de la cama y empecé a gemir y a gruñir desde la profundidad de mi garganta. Moví mis caderas durante las contracciones y me sentí sexy, hembra, salvaje, caliente y furiosa. Esto duró un tiempo y luego se me pasó. Entonces supe que el sexo ya nunca sería igual. Me había liberado a mi misma de la vergüenza y de otras cosas.
El jueves por la noche me metí en la bañera. Sola, sin luces, si nadie cerca. Ya no soportaba ninguna compañía. Me metí en el agua caliente, con un silencio profundo en mi. Yo, mi bebé, las contracciones durante toda la noche. Sin miedo a la rotura uterina en ningun momento.
Pero de vez en cuando, desde el interior de mi salían unas palabras: "No avanza, no avanza". Entonces sentí miedo "Dios mío, ¡yo no puedo dilatar! ¡Mi cuello nunca dilatará"
Esto solo lo dijeron una vez en el hospital, hacia 4 años y medio. "No avanza" ¡Cómo me marcó esa frase!. Durante todo el parto regresaba a mi mente, y cada vez que volvía tenia que enfrentarme a ello. Las contracciones se hacían más fuertes, más intensas, más dolorosas en cuando sentía esas palabras en mi interior. Sentí el miedo en mi estomago y empecé a decir: "¡yo puedo, yo puedo!". El miedo se debilitó pero no se fue.
Estaba en la ducha a cuatro patas, llorando. "¿Como pude creer a los médicos? ¿Porqué les creí?’ Sentía tanto dolor al ver como había abandonado a mi cuerpo. Lloré y lloré hasta que ya no quedaron más lagrimas que llorar en mi interior por este motivo.
Me sentí un poco más segura de mi misma y volví a concentrarme en las contracciones.
Surgieron otros miedos. "¿Y el tapón? ¿Dónde está el tapón mucoso? ¿Porqué aun no lo he echado? ¿Qué problema tiene mi cuerpo que aun no ha echado el tapón?". Le pedí a Jan que fuera al ordenador y os lo preguntara a todas vosotras, maravillosas mujeres de la lista de ICAN. Lo hizo. Media hora más tarde empecé a recibir vuestros mensajes y me relajé. Bien. Otro miedo menos. Y volví a subir las escaleras, animada al saber que todas vosotras estabais con nosotros. Me sentí protegida y feliz de poder seguir nuestro viaje.
De vez en cuando notaba como se movía el bebe dentro de mi. Me hace reír al recordarlo y me siento feliz de no haber estado conectada a un monitor o a cualquier otra máquina. Feliz de haber podido moverme, comer y beber.
El siguiente miedo hizo su aparición. Sólo notaba contracciones en el segmento inferior. "¿Porqué? ¿Dónde estaban las olas que yo recordaba del parto de Jesse? ¿Qué fue de aquellas contracciones que descendían desde arriba hasta abajo del útero...?" De nuevo la misma idea: "esto no es normal, ¿qué problema tiene mi cuerpo?. Seguro que algo no va bien...." Así que Jan volvió a correr a la lista de ICAN y una vez más recibimos muchísimos ánimos y cariño. Volví a considerar la posibilidad de confiar en mi cuerpo. "Todo va bien. Es normal". Me relajé.
Este día Jesse salió con Lucas, su amigo del alma. El día anterior yo no aguantaba más la compañía así que le pedí a Klaske que se fuera y que solo regresara cuando hubiera nacido el bebé. Dudé un momento de si tomar mi deseo en serio, pero pensé que eso era lo mejor que podía hacer por mi misma de ahora en adelante. Igual ella se ofendía, pero yo podía asumir ese riesgo. Ella fue más rápida que yo: ya había hecho planes para ir a ver a una amiga y se fue.
Ahora estabamos los dos solos. Mi marido y yo. Y el bebe. Nuestro espíritu y nuestra energía cambiaron rápidamente. Fuimos al dormitorio y me sentí tan querida y amada, echada en la cama con Jan contemplándome sencillamente mientras yo respiraba despacio durante las contracciones. Nos besamos y nos reímos, nos tocamos.
De nuevo sentí la felicidad de estar en mi casa con la luz de las velas en vez de en un hospital con luces de neón y desconocidos entrando y saliendo. Si hubiera estado en el hospital ya me habrían rajado en ese punto: "no avanza"...
Habrían destrozado brutalmente nuestro viaje emocional, físico y espiritual. Seguro que me habrían metido mucho "miedo inducido". Es tan diferente estar en un océano de amor y sabiduría y recibir consejos de mujeres de todo el mundo...
Cuando salí de la bañera el viernes por la mañana pense por primera vez "No quiero seguir con esto". Recordé que Gretchen había dicho una vez que algo así podía ser la fase de transición, pero yo no podía creer que ya estuviera allí. De repente dejé de creer que yo fuera capaz de traer este hijo al mundo. Yo no. Imposible. Me sentí triste pensando esto, y decidí volver a bajar las escaleras a ver si así las contracciones regresaban. Habían desaparecido en el mismo instante en que empecé a tener estos pensamientos negativos.
Conforme andaba podía ver a través de mi misma. "Esto no es solo un parto. ¡Esto es realmente un viaje! Mira todo lo que ha removido en mi interior". Toda la tristeza de acabar el embarazo, todos los miedos que había vencido, pelear la idea de que para parir es preciso seguir una agenda estricta, todos los pensamientos recurrentes de que mi cuerpo no funcionaba...No, la convicción de que mi cuerpo es defectuoso. Ver todo eso, sentirlo, pelearlo. Liberarme a mi misma de tanta mierda mientras las contracciones van y vienen y las noches van pasando sin dormir. Sentir a mi bebé. Sentir todo el amor y el apoyo de las mujeres de ICAN. Estar con mi marido. Me sentí afortunada. Me sentí bendecida.
Al principio me preocupaba la falta de velocidad en este parto, pero ahora me pareció relajante. Podía aguantar 10 contracciones suaves mejor que tres fuertes. Puse una casette que me dio una amiga con música de arpa.
Las contracciones se vuelven más y más fuertes. Empiezan a doler. "¿Porqué? ¿Cómo puede ser que mi vulva, creada para el placer y el gozo, se haya convertido en un área de dolor? ¿Es posible que mejore con el sexo?" Por un rato funcionó. Mientras me acariciaba no sentía dolor. Pero cuando las contracciones se volvieron más fuertes dejó de funcionar...
Por la tarde empecé a sentirme frustrada. "¿Acaso había avanzado algo? Si desciendo más en mi interior y observo mis contracciones veo que me obligan a abrirme. ¿Realmente duele?" Me pregunto a mi misma. No, no es dolor realmente pero es tan intenso que requiere toda mi atención para soportarlo. Y cuando dejo de confiar empieza a doler. " No quiero seguir con este dolor" me quejo "si no lleva a ninguna parte. ¿Por qué no puedo hacerlo?
Esto ya es un viejo clásico que regresa. "No puedo hacerlo. Haga lo que haga nunca funciona. Todo el mundo puede hacerlo pero yo no" Jan me dice: "Yo sé que puedes, que tu puedes hacerlo. Simplemente sucederá. Parirás a este bebe. No tengo la menor duda". Me siento conmovida.
Cuando voy al baño veo que un poco de sangre. Qué bien. Algo está pasando. Vuelvo a estar contenta. Bajamos, ponemos música, bailamos, cuando llegan la contracciones me apoyo en la mesa y me echo encima. Cuento mis respiraciones. Estamos felices juntos. Nos sentimos cercanos, unidos. No hay ninguna otra persona en todo el mundo con la que me gustaría estar en estas horas tan preciosas, solo Jan. Mi querido y amado Jan que esta junto a mi cada segundo, cada minuto, cada hora, cada dia. Mirándome, amándome, apoyándome, acariciándome.
Siento como se mueve el bebe dentro de mi y me doy cuenta de que estoy sonriendo. Cuanto quiero a este bebe. Espero que se coloque definitivamente.
Viernes noche. Contracciones. Nada más que contracciones. Voy de una en una. No hay nada más. Me pregunto si alguna vez pararán. Esta vez son fuertes y seguidas. Tengo que trabajar duro para recibirlas porque una parte de mi las rechaza, y desea que se vayan. Son las 5 de la mañana. Jan enciede la vela de mi blessingway. Pienso en todas las mujeres del mundo pariendo. Cinco mil. Cinco mil partos. Yo puedo hacerlo. Jesse ha venido a nuestro dormitorio y esta tumbado en nuestra cama, me mira. Hay mucha luz. No estamos solos. Me siento cansada. Cojo mi pulsera del parto y le digo al bebe: "quiero que nazcas"
Todavía les estoy oyendo decir: "Tu no puedes dilatar. No avanza. Tu bebe corre un serio peligro si no hacemos algo. No dilatas. No puedes dilatar".
Gracias a Dios que estoy en casa.
El sábado por la mañana perdí la noción del tiempo. Estoy agotada. Me tumbo de lado en el suelo, en el colchón. Detrás mía brillan las velas, la luz. Hace calor, en mi y en la habitación. Pierdo un líquido espeso. Jan está haciendo el desayuno. Yo no quiero comer. Me obliga. "Las mujeres de la lista dicen que debes comer" Intenta animarme..
Vuelvo a echar sangre. "Sangre, ¿algo va mal?" Por supuesto que no va mal. Otro punto para mi. Sonrío. Empiezo a confiar en mi cuerpo después de tantas horas. Siento ganas de defecar. Esto debe de ser que el bebe está bajando. Que alivio. Una nueva fuerza me llega. Entonces algo más avanza. Cuando estoy en la ducha siento ganas de empujar. Estoy temblando. No me atrevo. "¿Estaré en dilatación completa?" No lo sé. Se me olvida que no tengo que hacer nada. Mi cuerpo lo hace todo.
Después de varias horas respirando dentro y fuera de mis ganas de empujar bajo. Estoy perdida. Ya no confío. Me siento mal, fatal. Todo está oscuro. "¿Cómo puede nadie soportar esto? Por favor que alguien pare esto. Quiero ir al hospital. Quiero dormir. No puedo seguir con esto. Estoy demasiado cansada. Por favor que alguien me salve. Haced algo". Lloro.
Pero no hay salida. Las contracciones vienen y van. Nadie me va a salvar. Me voy a la cama. Quiero dormir. Y me duermo. Ya no hago nada, no confío, no peleo, sólo hay una Eugenie cansada.
"Haz lo que tengas que hacer" le digo a mi cuerpo. "Pero no cuentes conmigo, yo no puedo más, me duermo". Así que eso es lo que pasa. Duermo. Las contracciones me despiertan, respiro infernalmente, y me vuelvo a dormir.
¿Quién esperaba esto? ¿Quién pensó que podría ser tan largo? No he dormido en tres noches. Esto es lo más duro que he hecho en mi vida. Las mujeres de ICAN me escriben cartas. Soy feliz cuando Jan me las lee. Tan cálidas. Quiero sentir calor. Me dan ese calor. Lloro oyendo sus palabras. Me siento conmovida.
Quiero saber si he dilatado. No lo sé.
Sábado al mediodía. Tengo que cambiar mi actitud o nunca lo conseguiré. Decido hacer algo diferente. No quiero que mi mundo se reduzca a contracciones. Así que me siento a leer el correo electrónico de ICAN. Las contracciones son duras, pero yo soy fuerte. Trabajamos duro para escalar hasta la luz. Abrimos las ventanas, las cortinas, bailamos, nos besamos, nos tocamos. Abrázame, ámame, tócame.
Unas horas más tarde vuelvo a bajar. De repente la idea de que un bebe de verdad esta pasando por mi cuerpo me aterra. Siento miedo. Necesito cerrarme en mi misma. No puede ser posible. Un niño entero. Un niño entero vivo. Le dije a Jan. "No puedo, no puedo abrirme hasta ese extremo."
Jan llama a Gerrit, una amiga nuestra. Yo me ducho. El agua caliente me sienta de maravilla y el pánico desaparece un poco. Cierro los ojos y miro en mi cuerpo. Donde está todo el miedo, puedo verlo en mi cuerpo. Alrededor de mis caderas veo una energía gris, el resto está cerrado.
De repente pienso en mi padre que quería tener chicos. En vez de chicos tuvo cuatro chicas. Cuando yo era una niña quería ser un chico a toda costa para hacer feliz a mi padre. Le pregunto a Jan. "¿Ves algo?". El ve algo alrededor de mis caderas, como si algo estuviera atascado. Le digo lo que he sentido en la dicha. "Tu no eres un hombre" me dice Jan. No, yo no soy un hombre. Reconozco y siento un shock que me atraviesa. Ahora me siento algo más libre.
Gerrit nos trajo un cd con música para el parto. "Viajando a través del espacio y el tiempo".
Jesse llegó a casa con un amigo nuestro, yo subí al dormitorio y escuché el cd.
Por la noche le pedí a Jan que me dejara sola. Quería sentir la diferencia entre estar sola y estar con él. Jan me dejó. Las contracciones son más fuertes. Son tan fuertes que ya he olvidado por completo que quería saber como era estar sola. Cuando Jan regresa me sugiere que baile con la música. Lo hice. Estuvo bien pero al mismo tiempo me agotó. Me gustó bailar entre las contracciones. Jan me miraba. Yo me sentía libre. Esto era algo a lo que antes no me habría atrevido, bailar desnuda delante de Jan.
Todo parecía tan normal, tan natural.
Entonces volví a sentirme insegura. "No sé como afrontar toda la fuerza, todo el dolor. Y no puedo hacerlo." Me ponía a cuatro patas cuando era duro. "¿Que se supone que tengo que hacer?" Volví a la ducha. "Ay mi cuerpo, ay mi bebe, ayudadme". Cuando salí de la dicha decidí bajar a dormir abajo, temerosa de tener a Jan y Jesse despiertos. Jan protestó y me pidió que volviera a arriba. Noté muchos movimientos en mi tripa y de repente un dolor en mi espalda. "Está en posterior". Me volví a poner a cuatro patas y me eche en el costado izquierdo.
Después de aquello, durante la noche, eché el tapón. Los dos nos sentimos pletóricos. Mi cuerpo funcionada. Algo ocurría. Oh, como deseaba ser siempre capaz de confiar en mi cuerpo. Este maravilloso cuerpo que lo hacia tan bien..."Siempre confiaré en ti". Me reí por dentro, me sentí feliz y poderosa.
El resto de la noche seguimos relajados. Tenía ganas de empujar pero temía no haber dilatado del todo. Le pido a Jan que me explore pero el se niega.
Vuelvo a ducharme. Que alivio. Sigo teniendo miedo de esta sensación en mi cuerpo, es tan poderosa. Ya no siento que me estoy abriendo. Algo distinto pasa. Decido no hacer nada. Solo ir con el ritmo. "Respira, adentro, afuera..."Me digo a mi misma. No interfieras.
Cuando no hay contracciones me hundo en un agujero negro. Me duermo, otra contracción me despierta brutalmente y luego me vuelvo a caer en el negro silencio del sueño nuevamente. Esto duró horas. En alguno de los breves momentos en lo que estoy consciente me doy cuenta de que ya no me duele la espalda, así que el bebé debe de haberse colocado en anterior.
Cuando me desperté quise saber si había progresado algo. "¿Dónde estoy? ¿Cuánto he avanzado?" Quería saber. Mi cuerpo está tranquilo, mi bebé está bien, la madre está bien, y yo sigo dudando.
Un poco más tarde me enfadé un poco. "Estoy harta de las contracciones. ¿Cuántas he tenido ya? ¿Cuántas más puedo tener? No quiero más. No puedo hacer esto sola. Ay, si al menos supiera que avanzo...!"
Jan tiene un plan. Nos levantaremos y nos relajaremos y besaremos...Perfecto, cualquier cosa antes que seguir pensando en estas terribles contracciones. En el dormitorio Jan empieza a besarme y yo me río, quejándome "¡No siento nada, no me excito!" Nos reímos y el ambiente mejora rápidamente.
Domingo al mediodía. Siento que algo esta pasando. Parece como si el bebe se hubiera atascado. No sé explicarlo pero desde algún lugar profundo en mi sé que es cierto. "Tienes que llamar a Ineke, ¡ahora!". Ineke es una amiga nuestra que tiene el don de ver las cosas. Jan le llama y la encuentra al teléfono. Yo siento ganas de empujar, más y más intensamente. Apenas respiro en las contracciones. Jan le dice a Ineke lo que está pasando y Ineke siente que Tygo tiene miedo de venir al mundo. Que ha olvidado lo que quiere hacer en esta vida, que solo ve todos los problemas de este mundo. Y que desde su alma se ha retirado. Cuando oi este mensaje supe que era verdad. Me metí en la ducha para estar sola con él un rato. Hable con mi bebe, le dije que quería que saliera, que el no tenía otra opción. "Tienes que salir, por favor, ¡hazlo pronto porque esto duele!". Senti un cambio en la energía. Al mismo tiempo Jan e Ineke tambien hablaban con el bebe.
Regrese al dormitorio. Jan me dijo que el le había dicho al bebe que todo estaba bien, que nosotros éramos sus padres y le ayudaríamos, le protegeríamos, le querríamos. Volvimos a sentir la conexión. Una energía ligera y juguetona alrededor nuestra.
El bebé ha regresado, las contracciones continúan. Estabamos de nuevo en el camino.
Atardecer. Ineke nos llamó y nos dijo como podía explorarme Jan. Aunque ya sabíamos como hacerlo esta llamada animo a Jan a probarlo. Así que me senté en el suelo y me abrí de piernas y Jan me exploró de manera muy suave y natural, como si me hubiera explorado miles de veces. Me acordé del doctor que me exploro en el hospital, ¡y de cuanto me dolió aquello!
Jan estaba feliz: tocaba la cabeza, dilatación completa, "¡¡¡toco el bebe, toco el bebe!!!" Jan se reía y sonreía de oreja a oreja. Yo también sonreí.
Me deje llevar por las ganas de empujar. ¡Era esto! ¡Me sentía tan fuerte y tan viva! Respiraba una vez, empujaba tres. Cada empujón más fuerte que el anterior. Escucho el latido de mi corazón en mis orejas. Ya no hay nada más. Me sorprende la fuerza inmensa de mi cuerpo. "¿Realmente este es mi cuerpo? ¡Dios mío!" Jan me exploraba de vez en cuando. Que felicidad. Que fuerza. Que poder. Que divertido. El final del trayecto. Estamos tan cerca que podría ponerme a bailar. El bebe va a salir. Despacio, muy muy despacio.
Jan volvió a conectar con el bebe. El bebe otra vez no estaba. Jan sintió miedo que provenía del bebe. Volvimos a llamar a Ineke. "¡Está poniéndote a prueba, quiere probar tu fuerza!" me dijo ella. Uf, como me enfadé, me puse furiosa. ¿MI fuerza? ¿Poniendo a prueba mi fuerza? ¿No había tenido suficiente? Decidí dejar este mensaje como lo que era. OK. "¿En que lugar puedo abrirme aun mas? ¿De donde saco más poder?" Me abrí. Por completo. Totalmente. Desde mi pelo hasta los dedos de los pies. Y entonces tuve la experiencia más maravillosa de mi vida. Senti la fuerza del parto entrando en mi. Entró por mi cabeza y bajo por mi corazón hasta mi pelvis y entonces empece a empujar cinco veces en cada respiración. Me convertí en la fuerza del parto. El poder del parto era yo. Eugenie ya no existía. Solo había fuerza de mujer, luz, vida, energía.
Sentí el bebe coronando y lo toque con mis dedos para ver si había suficiente espacio, si mi carne estaba hinchada de sangre. No quería desgarrarme. Noté el anillo de fuego y le pedí a Jan que mirara mis labios. "¿Están rojos?" Le pregunté. "Si", me dijo, "no te desgarraras es imposible, sigue adelante."
Lo hice. Di todo lo que tenia. Me pregunte si podía sacar aun más fuerzas. "¿Hasta donde puedo llegar?" pregunté, y en ese mismo instante el poder aumentó.
Allí estaba la cabeza. Las contracciones se detuvieron de inmediato. Solo había silencio. No había que hacer nada más Paciencia. Paciencia. Miré. Sonreí. La cabeza giró. Me reí. Que sensación. Silencio otra vez. Noté que el bebe sacaba sus hombros fuera de mi. ¡Aquí estaba! Se deslizó fuera de mi.
Lo cogí y me lo puse en el pecho. El cordón no era muy largo. Empezó a hacer ruidos, ruiditos suaves y era obvio que había liquido en sus vías respiratorias. Aspire su nariz, pero estaba limpio. Tosió un poquito, y yo me lo puse sobre mi pierna y acaricie su espalda. En unos pocos minutos el mismo había aclarado sus vías.
De repente me sentí agotada. Nos metimos en la bañera. Tygo tomo el pecho y se quedo dormido. Yo estaba esperando que saliera la placenta pero de alguna manera supe que tampoco saldría enseguida. Así que después de un buen rato decidimos cortar el cordón. Yo quería acostarme. Quería dormir. Así que eso fue lo que hicimos.
A la mañana siguiente volví a meterme en la bañera para ver si así echaba la placenta. Nada. No funciono. Le pedí a una amiga que me cantara mientras yo me bañaba. Que me cantara sobre embarazos, partos, mujeres. Ella cantó y yo lloré.
Por la tarde lo volví a intentar. Nada, la placenta no salía. Pense: "bueno, este viaje era sobre confiar, aprender a confiar en mi cuerpo. Así que ahora decido confiar en mi cuerpo. Si mi cuerpo aun no echa la placenta debe de ser por algo. Yo no sé porque, ni cual es el motivo. Pero mi cuerpo nunca hará algo para hacerme daño. Si la placenta sigue dentro de mi, entonces debe de ser bueno para mi." Así que deje de necesitar encontrar un porque. Me eche a un lado.
La mañana siguiente Jan vio que el cordón estaba flojo porque cuando yo masajeaba mi vientre el cordón ya no volvía a meterse hacia arriba. Vio que yo me abría un poco y que salía la placenta. "Levántate" me dijo. Lo hice y la placenta cayó.
Más tarde Jan la enterró en el jardín con algunas flores.
Fueron 10 horas de prodromos de parto.
Ochenta horas de parto.
Y cinco horas de expulsivo.
La placenta salió 35 horas después de que naciera Tygo.
Así que conseguimos batir todos los límites del hospital. Demostramos que parir en casa, sin asistencia es seguro. La madre y el niño están perfectos. Si hubieramos ido al hospital, me habrían rajado y habriamos tenido otro hijo con un trauma del parto.
¡Gracias a Dios que escuchamos al poder del parto!


RE: - Anonymous - 27-08-2004 12:30 AM

Hola Angelica,
Es verdad que existe un pequeño riesgo de rotura del útero debido a tu previa cesárea y además, en tu caso este es el 6º embarazo, con lo cual hay otro riesgo añadido, que es el de hemorragia posparto, porque digamos que el útero con tanto embarazo suele volverse perezoso y pierde la capacidad de contraerse eficazmente una vez se ha expulsado el bebé y la placenta.
Si durante el parto notases dolor en la incisión, malestar en general, sangrado, dificultad para respirar, en fin, se trata de aplicar el sentido común, pues trasladaros al hospital cuanto antes. También acuérdate de vaciar la vegija con frecuencia durante el parto y después también y seria buena idea lo que ya te han recomendado anteriormente de darle el pecho al bebé immediatamente después del parto.
Te deseo lo mejor.